La fruta para masticarla, mejor que para beberla.

Sin lugar a dudas en el Ecuador tenemos una “cultura de jugos” para acompañar casi cualquier comida, y  sin importar la hora del día. Sin embargo, a pesar de que se elaboren de fruta no de no pulpas y no se les añada azúcar; los jugos  no son  precisamente tan saludables como pensaríamos.

Para poder aprovechar todos los nutrientes y beneficios que nos aportan las frutas, estas deberán estar en su estado natural. Por poner un ejemplo, las cáscaras o  pieles de las frutas, zonas fibrosas como en el caso de la piña, semillas como en la pitahaya, contienen fibra. La fibra circula por nuestro aparato digestivo, facilita el tránsito de los alimentos a través del intestino y por ende favorece la digestión, e impide además que el azúcar propia de la fruta (fructuosa) se absorba rápidamente.

Al exprimir las frutas para realizar un jugo, se pierde en su mayoría la fibra y además el azúcar contenida dentro de estas queda libre, y es capaz de asimilarse por nuestro organismo con mayor rapidez. Esta rápida absorción estimula la producción de una hormona llamada insulina, que acumula el exceso de azúcar que no utilizamos en forma de grasa corporal.

Por este motivo, La Organización Mundial de la Salud menciona que el consumo de “azúcares libres” como los presentes en los jugos de frutas, bebidas azucaradas, miel, guardan asociación con un mayor riesgo de presentar obesidad.

Por otro lado, los jugos son más calóricos que las frutas. En un vaso de jugo de naranja encontraremos aproximadamente 4 naranjas,  cuando la porción es 1 unidad en su estado natural, y que además al no requerir masticación aportará menos saciedad y el doble de energía-calorías;  lo que sería otra desventaja si se busca controlar el peso.

Pero hay otras diferencias entre masticar la fruta o beberla en jugo, que van más allá de la fibra y el azúcar. Al licuar la fruta, algunas vitaminas se perderán en el proceso o en el caso de otras como la vitamina C que es muy inestable frente al calor, la luz del sol o el contacto con el aire, se irá perdiendo progresivamente mientras más tardemos en beber el jugo elaborado.

 

En resumen la fruta mejor entera,  en el desayuno, como refrigerio, en la colación de los chicos, como postre… que no falte nunca!